Supongo que no debí de haber preguntado, ya que el joven de cabellera despeinada, pone su mano sobre mi cadera, para después tomar mi mano. El hombre es ágil y rápido, pero yo también era buena bailarina, así que le pude seguir el paso, mientras se puede escuchar una sonata realmente hermosa. La mirada de Mathew , jamás se movió de la mía, era como si no pudiéramos dejarnos de ver, mientras que nuestras sonrisas no mentían, la estábamos pasando realmente bien. Sentir su cálida piel de nuevo, me