—Veré que puedo hacer ti—expresó Cecilio mientras su cabeza maquinaba como lograría algo así, debían inventarse un Juliano Salazar, por supuesto debia tener la misma edad que el verdadero, más o menos la misma complexión y por supuesto, debia ser un hombre de suma confianza, porque mostrar su rostro, significaba que muchas personas, entre ellos líderes de otros carteles, buscarían asesinarlo.
Nadie sabia como era el rostro del verdadero Xibalba, el que había tomado el puesto del antiguo líder,