La Red de los Tejedores
La fría humedad de la celda era un sudario, pero el alfil de cristal en la mano de Kaida, un faro de luz en la oscuridad, la conectaba con un pasado que se negaba a permanecer enterrado. Las inscripciones, los símbolos del león rampante con una corona y los emblemas de Eldoria, se revelaban bajo sus dedos con cada caricia, un mapa a su verdadera identidad. No era una esclava marcada. Era una princesa, la última de un linaje borrado por el Rey de Veridia.
La revelación de