El Campo de Batalla Inesperado
El sol del nuevo día se alzaba sobre los campos que rodeaban la capital, tiñendo el horizonte de un rojo ominoso. El ejército de Valois, una marea de acero y de furia, se desplegaba en el valle, sus estandartes ondeando al viento, sus gritos de guerra resonando en el aire. En las murallas del castillo, las fuerzas de Kaida, compuestas por la guardia real leal, los plebeyos armados y los nobles que se habían unido a su causa, esperaban. La batalla final era inminent