Monserrat
Nos bajamos del avión y la verdad estoy agotada, durante todo el viaje con tal de evitar a Alberto quise dormir y traté de dormir pero me fue imposible, lo único bueno fue que él prefirió tomar su jet privado y no fueron tantas horas de viaje, pero bueno por fin estamos en lo que se supone que va ser nuestra luna de miel, mientras Alberto baja nuestro equipaje yo me dedico a observar la hermosa vista que da a la playa, siento como la suave brisa acaricia toda mi piel, la verdad es mar