Monserrat
La verdad me da rabia ver la falda de cinismo de las personas, veo que ya todos ya se marcharon bueno casi todos ya que el único que falta que se marche es Alberto quien por lo visto no piensa hablar solo agacha la cabeza como si yo le fuese a pegar.
—Y es que usted no se piensa ir, o quiere una invitación a cenar —digo indignada, pues después de lo que hizo lo mínimo que me merezco es que me deje tranquila, pero el señor sigue aquí parado mirándome.
—No, no me pienso ir sí que menos