Alberto
Miro la cara de furia de Montserrat y la verdad hasta a mí me dan ganas de irme también, pero no puedo después de todo lo que me atreví hacer, ni en mis peores momentos me hubiese imaginado llegar totalmente ebrio a la casa de Monserrat a pedir perdón, solo sé que tomé el teléfono y me contestó Carlos.
Inicio flashback
—Si diga. —Escucho la voz de un hombre al otro lado de la línea y la verdad no reconozco esa voz, de Pablo no creo que sea de él además la voz del hombre que me acaba de