Monserrat
Estoy que me lleva el diablo, no puedo creer que Alberto se comporte como un troglodita, como es posible que me tenga que besar a la fuerza, si lo único que provoca en mí es desprecio, pero ni crea que después de la boda va ser igual, ni loca me acuesto con él.
—Señorita Monserrat se le ofrece algo más para cenar —pregunta Lilia entrando al comedor, estoy tan metida en mis pensamientos que ni siquiera me di cuenta a qué horas llegó.
—No tranquila gracias, y ¿Mónica dónde está eh? —pre