Andrew vio que el abogado no cedía ni un poquito así que, con cara seria, dijo:
—Entonces no hay nada más que hablar. Imprime las copias que quieras, yo no voy a firmar. Y sobre lo de demandar, haga lo que se le dé la gana.
Él no creía que Juliana fuera capaz de no presentarse al juicio. Estaba seguro de que iba a hacer todo lo posible por convencerla. Tenían demasiados años juntos, demasiados recuerdos. Con solo verla, él sentía que podría tocar algo en su corazón. Mientras él no aceptara el di