—Buena chica. —Dylan elogia antes de empujar mi trasero hacia arriba, levantar mis caderas y golpearlo.
—¡Ahhh¡ —Me quejo de placer. Su miembro duro se clava muy bien.
—Así es, nena. Mueve tus caderas hacia arriba y hacia abajo, ¿sí?
Asiento antes de echar la cabeza hacia atrás. No hemos probado esta posición anoche y, aunque es un poco áspera y desordenada, creo que la que más me gusta es esta.
—¡Ah! ¡Ah! ¡Si! ¡Ah! —Es como dar un paseo en un camino lleno de baches. Pero este bullicio no es ma