—Su nombre, bueno... Creo que deberíamos dejarlo para más tarde. Cuando llegue el momento adecuado, tal vez pueda presentarte a él—. Me bajo un poco las gafas y lo miro fijamente—. En cuanto a su trabajo... Supongo que trabaja lo suficiente para pagar nuestras citas hasta ahora. Realmente no hay nada de qué preocuparse si me preguntas.
Andréi me mira con suficiencia. —¿No puedes decirme su nombre?
—No —Muevo mi dedo índice delante—. Al menos no por ahora. Estamos de acuerdo en mantener nuestra