Lo digo en serio, pero también sé que esa frase servirá para bajar la guardia de Sabrina. La forma en que se sonroja me confirma que no es más que una mujer enamorada. A pesar de todo, no quiero pelear con ella, siempre y cuando no cruce más líneas conmigo.
—¿D-de verdad lo crees? —tartamudea Sabrina, con las mejillas teñidas de rosa.
—Sí. ¡Ah! Me están poniendo un poco celosa. ¿No es agradable salir con alguien que te gusta? —añado, dejando caer la insinuación de que tengo a alguien en mi vida