—¿En la oscuridad? —frunzo el ceño, sintiendo una ligera incomodidad. —No me vas a decir que puedes verme en la oscuridad, ¿verdad?
Dylan sonríe de nuevo, y me sorprende que lo note tan fácilmente. Mi visión se ha ajustado a la oscuridad, pero... ¿es posible que haya algo más en sus ojos?
—¿De qué estás sonriendo? —le pregunto, más por curiosidad que por desconfianza.
No me responde directamente, pero en lugar de eso, su mano se desliza por mi cintura hasta mi pecho.
—Sé que estás preocupada, p