Dylan me sonríe, pero esa sonrisa tiene un dejo de tristeza que perfora mi pecho. Antes de que pueda reaccionar, inclina su frente contra la mía, acercándome más a su cuerpo. Su calidez me reconforta, pero el dolor en mi pecho sigue latiendo con fuerza.
—Estaba asustado, Camila. Verte al borde de la muerte... Me aterrorizó. Siempre fue una decisión difícil para mí. Siempre dudé entre decírtelo o mantenerlo para mí, pero viéndote tan vulnerable, como si pudieras desaparecer en cualquier momento.