Jessica
Nuestro matrimonio se llevó a cabo, tal como lo habíamos planeado, el día treinta de junio, a las siete de la tarde. Habíamos arrendado una hacienda de eventos donde algunos invitados habían llegado unos días antes para disfrutar del lugar y de algunas actividades.
Yo me encontraba con Rhonda en el cuarto, a la espera de poder salir, con el estómago hecho nudos y mis piernas temblaban por los nervios.
―Tranquila, amiga, ¿sí? No pasa nada, todo saldrá muy bien ―me calmó Rhonda.
―Claro, c