Jessica
Despertamos de la misma forma en la que nos habíamos dormido, como siempre. Me enderecé un poco y lo saludé con un suave beso en los labios.
―Buenos días, señor Lennox ―lo saludé con una gran sonrisa―, ¿cómo estuvo su primera noche de vuelta en casa?
―De las mil maravillas a su lado, señorita Wilson ―me contestó de igual modo―. ¿Quién lo diría? Cuando conocí a la Ceo de la empresa, jamás me imaginé que algún día despertar a su lado sería lo mejor de mi día.
―¿Es lo mejor de tu día? ―le