Patrick
Escucharla hablar de matrimonio, de hijos, de familia, me hizo sentir una dicha que nunca había sentido. Era maravilloso pensar en eso. Conversamos un buen rato de ese tema, aunque no nos pudimos poner de acuerdo en los nombres para nuestros bebés.
Al rato, ella estaba incómoda en el sofá, así es que había llegado la hora de acostarse.
―Si quieres puedo dormir en el otro cuarto, no me gustaría golpearte dormido ―le ofrecí, a pesar de que quería dormir con ella como había deseado todo es