"Hana"
¡Me estaba sintiendo increíble! Cuando nadie pensó que era posible, fui allá y domé a la fierecilla. Aunque no debería celebrar tan pronto, qué tal que estuviera armando algo. Pero no pensaría así, porque el día parecía estar sonriéndome, pues a la hora del almuerzo Fernando se detuvo frente a mi escritorio con una buena noticia.
—Hana, voy a almorzar con mi esposa hermosa y voy a pasar el resto del día fuera del hospital, puedes tomarte la tarde libre.
—¿Esto es broma, Fernando? —preg