"Hana"
Rafael cerró la puerta del apartamento y me miró con aquella intensidad que dejaba mi corazón al galope. Caminó en mi dirección sin prisa, con aquella sonrisa linda y muchas promesas brillando en sus ojos.
—¿Sabes, verdad, cuánto me haces feliz? —Preguntó y yo sonreí, de hecho, ¡vivía sonriendo desde que este psicogato entró en mi vida!
—¡Tú también me haces feliz! —Él me abrazó. —Pero sabes que extraño aquella pared allá en la escalera del bar.
—¡Mira qué traviesa! Me gusta así, ¿sab