"Leonel"
Las palabras de Anabel dolieron hondo en mi alma, todo lo que quería era poder llamarla hija ahora y pedir perdón. No habría sufrimiento suficiente para mí que me hiciera pagar por el sufrimiento que le causé a ella. Pero no lograba hablar, ni siquiera lograba moverme para abrazarla o al menos tomar su mano. Pero me sorprendió otra vez y tocó mi mano, la que aún no estaba totalmente olvidada y ella apretó y cerré levemente mis dedos sobre su mano. Y siguió adelante con sus palabras.
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