"Patricio"
Seguía sentado en ese restaurante, mirando el mar, sintiendo la brisa golpear mi rostro, viendo pasar la tarde azul y tranquila, cuando finalmente llegó. No es que se hubiera demorado, pero estaba ansioso.
—¡Ah, por fin! —Me levanté para abrazarla.
—Por fin digo yo, ¿eh?, ¡tonto! —Melissa puso la bolsa en la silla de al lado, se sentó y llamó al mesero. Y cuando se acercó hizo un pedido—. ¿Tienen aquí esas empanadas fritas con la masita crujiente?
—Sí, señorita. —El mesero le sonr