—Es exactamente lo que siento. No nos vamos a ningún lado, vamos a continuar nuestras vidas aquí. Pero solo por hoy, vamos a dormir en uno de los otros cuartos, solo porque ese perfume insoportable todavía está apestando allá en nuestro cuarto.
—¿Y en cuál cuarto quieres dormir hoy?
—El del lado opuesto.
—Entonces vamos a la cama, necesito entrar en ti y oírte gemir para tener certeza de que todo está bien entre nosotros. —Se levantó y caminó conmigo hasta el cuarto, manteniéndome en su regazo,