"Flavio"
Golpeé la puerta de la oficina de Bonfim y entré. Estaba sentado detrás del escritorio leyendo un expediente y levantó los ojos en cuanto entré, recibiéndome de buen humor.
— Buenos días, Flavio. ¿Qué tenemos para hoy? —preguntó Bonfim animado. Él, al igual que yo, adoraba el trabajo.
— Mi delegado, necesito un favor —dije sabiendo que solo él podría ayudarme. Bonfim se levantó, fue hasta la cafetera y sirvió dos cafés, poniendo uno frente a mí.
— Siéntate y cuéntame, si puedo ayuda