"Manuela"
Desperté sintiendo la boca de Flavio en la mía, me despertó con un beso y sus besos eran lo más delicioso que había experimentado en la vida. Ya no viviría sin ellos.
— Buenos días, mi Bajita! —Dijo después de separar nuestro beso.
— Buenos días, grandote! —Le sonreí y entonces puse la mano en mi boca recordando que aún no había cepillado mis dientes.
— ¿Qué pasa? —Preguntó confundido.
— Todavía no me cepillé los dientes. Cielos, debo verme horrible, despeinada, con la cara hincha