"Manuela"
Bostecé una vez más, sentada en mi escritorio en el trabajo. No había dormido y cada parte de mi cuerpo estaba cansada por las actividades nocturnas con mi novio.
—Dios mío, ¡así mi hermano te va a acabar! —Lisandra puso una taza de café sobre mi escritorio.
—El maquillaje apenas puede esconder tus ojeras, Llavecita. —Rick se rio.
Sonreí a los dos, agarré la taza de café, me recosté en la silla y tomé un sorbo.
—Igual que anoche, tu hermano puede acabar conmigo todo lo que quiera.