“Reinaldo”
— Otávio, pero no sabía que era su hija.
Estaba en un rincón de la recepción del Club Social hablando por teléfono. Era la décima vez que intentaba disculparme con Otávio Lascuran, pero él ni siquiera quería escucharme. Todo porque le canté a su hija, pero ni siquiera sabía que era su hija. Sin embargo, decidió darme una lección de moral, diciendo que independientemente de quién fuera, debía respetar a las mujeres. Finalmente, me dijo que no lo llamara más, nuestra amistad de años h