“Samantha”
Heitor me dejó en la oficina el lunes por la mañana. Nuestro fin de semana fue muy bueno, menos la parte del desagradable padre de él, que dejó a Heitor muy tenso y distraído. Pero, aun así, me colmó de atención y hasta me hizo olvidar la carta que había recibido. No quería preocupar a Heitor con eso. Me di cuenta de lo mucho que su padre lo ponía nervioso y no quise darle otro motivo de estrés.
Entré a la oficina con la misión de reunir a todos los que trabajaban en la planta de la