"Patricio"
No esperé a que nadie dijera nada, tomé la mano de mi hermosa pelirroja y ya salí tirando hasta mi auto. Le abrí la puerta para que entrara y la vi acomodándose hermosamente en el asiento del copiloto, con ese vestidito verde oscuro que se subía un poco más de la cuenta en sus piernas.
Di la vuelta al auto y me senté a su lado.
— Entonces, pelirroja, ¿de verdad quieres ir a casa? ¿No quieres ver el amanecer conmigo?
Ella empezó a reír y puso su mano en mi hombro.
— Mira, Casanova