Cuando llegamos a la puerta del bar vimos a Virginia ya de pie en la entrada abrazada a un chico alto y fuerte, que por el color del cabello solo podía ser su hermano.
—¡Wow! ¡Pero están espectaculares! Por favor, necesito saber dónde compraron esos vestidos —dijo Virginia saludándonos.
—Ah, tienes que venir con nosotras a esa tienda Vi, hay cada cosa espectacular allí —respondió Melissa y yo ya me imaginaba mi cuenta bancaria en ceros.
—Chicas, este es mi hermano Levy. Es socio del bar y nos