«Alessandro».
En la habitación del hotel en Nueva York, un pensamiento se volvió insistente en la mente de Alessandro Mellendez: cómo sería su nueva asistente.
Esa voz, parecía haberse quedado dentro de mi cabeza. Cuando llamé a la oficina solo quería contarle a Mariana que había cerrado el contrato que había ido a negociar a Estados Unidos, pero cuando escuché esa voz, algo en mí se agitó completamente. Era una voz tan melodiosa, tan tranquila… No sé por qué me irrité tanto.
Ahora estaba allí s