Esa noche apenas había podido dormir, su mente recorría una y otra vez cada momento, paso de ser escenas con las que había estado con Tomas a momentos en los que había ido a ver a clientes; había pagado el alba cuando su mente quiero registrando a los dos chicos de aquella bodega, las armas que había descubierto esa mañana, venteando en sus pensamientos presintió que aquello rostros los había visto alguna vez, pero necesitaba saber dónde. Analizaba la situación, su instinto le decía que allí p