UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 54. Una compensación especial
UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 54. Una compensación especial
La veterinaria no se movía. Sostenía el bisturí con firmeza, apuntando directo al pecho de Ivan como si tuviera años de experiencia peleando en trincheras; y su expresión era la de alguien que había tomado la decisión de defender su territorio... ¡como una de las gatas callejeras a las que recogía!
—¡Ni un paso más! —advirtió, los ojos bien abiertos—. Puedo amarrar un becerro en diez segundos y castrarlo en ocho. ¡Y el que se acerque