UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 20. Porque yo lo digo
UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 20. Porque yo lo digo
Se suponía que retirara la mano, de verdad se suponía que lo hiciera, pero Sari solo… no podía. En lugar de eso, sus dedos sobre la superficie tersa, casi como si estuviera reconociendo un territorio nuevo.
—Emmm… la carpa… ¡tarta…! La tarta… eso...
Ivan percibió el cambio en su respiración. Sus pupilas se dilataron en un instante y bastó que Ivan diera un solo paso hacia ella para que Sari se diera cuenta de que estaba prácticamente babeand