CAPÍTULO 68. De un feroz enfrentamiento, a una infección agravada
CAPÍTULO 68. De un feroz enfrentamiento, a una infección agravada
La enfermera titubeó mientras contenía el aliento y no hacía falta que abriera la boca, porque Maggie podía oler su sorpresa y su consternación a kilómetros de distancia, como si fuera un tiburón atraído por la sangre.
—¿Qué pasa, querida, no te alegra verme? —insistió Maggie—. O más bien, ¿no creíste que me verías de nuevo después de ayudar a Reggie a deshacerse de mí? —escupió y vio cómo la mujer frente a ella se tensaba hasta