CAPÍTULO 35. De la impotencia a una celebración incomprensible
CAPÍTULO 35. De la impotencia a una celebración incomprensible
Maggie sentía que el corazón se le iba a salir del pecho de tanto coraje, así que para nadie fue una sorpresa que se levantara de su asiento y se acercara al supervisor.
—¿De dónde sacaron esa información? —preguntó sin poder contener la indignación.
El hombre no contestó, no movió un solo músculo de su cara. Solo la miró con frialdad, como si lo que decía no tuviera ninguna relevancia.
Maggie apretó los puños mientras el mundo pare