CAPITULO 40. De la disculpa a las confesiones peligrosas
CAPITULO 40. De la disculpa a las confesiones peligrosas
La situación no podía ser más tensa, pero definitivamente nadie había esperado que el doctor Jackson Wyndham, eminente especialista y excelsa persona, enviara al suelo de un puñetazo a… bueno, básicamente a nadie. Como tampoco esperaron los dos gritos que recibió.
El primero por supuesto fue de su madre.
—¡Debería darte vergüenza, Jackson! —gritó Pamela, con la voz rota entre la rabia y la frustración—. ¡Vergüenza de creer en esa mujer an