CAPÍTULO 29. El final de un sueño
—*—HAWK—*—
Cierro los ojos y encajo el golpe sin que un solo sonido salga de mi boca. Todos los entrenamientos son iguales pero estoy sobreviviendo a uno a la vez, aunque cuando salga de aquí el bizcochito tenga que remendarme como si me hubiera atropellado un rinoceronte.
—¡Hawk! —grita el entrenador y debajo del casco asoma mi mejor cara fingida.
—¡Dígame, coach! —reacciono y me señala al hombre que viene con él.
—Déjame presentarte…
—Brian Allen —murmuro mientras se me aprieta el estómago—.