CAPÍTULO 17. Una venganza de madrugada
—*—HAWK—*—
No sé qué es lo que rompo primero. La rabia me ciega y para cuando me dejo caer en el suelo de la cocina, con una botella en las manos, todo a mi alrededor parece un campo de batalla. Y aun así no es suficiente, porque no puedo romper lo que realmente quiero. ¡No puedo romper la maldit@ situación, no puedo romper lo que le van a hacer… a ella!
—¡Maldición! —gruño llevándome las manos a la cabeza justo antes de ponerme a beber.
No sé en qué momento el whisky me noquea, pero sé exactam