Damon
Constanza duerme apaciblemente después de todo lo que hemos hecho el tío y yo para complacerla. Luce tan hermosa que mi lado egoísta todavía desea que fuera solo mía. Sin embargo, mi miedo a perderla es mucho más grande.
—También me habría gustado que me eligiera a mí, pero no podemos hacer nada —me susurra el tío—. Solo…
—Tenemos que hablar afuera —le digo, serio.
Aunque estuvimos de acuerdo en darle a Constanza todo lo que quería, debo aclarar los puntos para poder continuar con esta re