Constanza
—Puedes elegir no venir, mi amor —me dice Damon—. Digo, a ti no te gustan demasiado los hospitales.
—No te preocupes, quiero acompañarte —respondo mientras me pongo una chaqueta negra.
Tengo que prevenirme por si a esa mujer se le ocurre ir hacia la luz al final del túnel.
—Parece que ya vas lista para todo —se ríe Damon al verme.
—Ay, perdón —respondo, riéndome también—. ¿Quieres que me la quite?
—No, no, me encanta cómo se te ve —me dice de buen humor—. La verdad es que, después de t