Capítulo 95. El huracán Ávalos.

Hospital Galenia, Cancún. Domingo.

Las puertas de cristal de urgencias se abrieron de golpe. No fue el sensor automático. Fueron empujadas con violencia. Bruno Ávalos entró en el pasillo. No caminaba. Marchaba.

Llevaba un traje gris sin corbata. Su rostro estaba rojo. Las venas de su cuello palpitaban. Dos de sus guardaespaldas personales lo seguían de cerca, con las manos cerca de las fundas de sus armas. Un guardia de seguridad del hospital dio un paso al frente para detenerlo.

Bruno ni siq
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