Capítulo 67. Él tiene derecho.
El silencio que siguió a la apertura de la puerta duró un segundo, pero pesó una tonelada. Bruno Ávalos soltó las llaves del coche sobre la consola de entrada.
El ruido metálico resonó como un disparo. Su mirada viajó de las maletas Louis Vuitton al pie de la escalera, subió por los escalones de mármol y se detuvo en la pareja que descendía.
Vio a su hija, pálida, con un vestido que no era de los que acostumbraba a ponerse. Y vio la mano de Arthur Sterling en la espalda baja de ella. Positivam