“Rita”
Después de deshacerme de Juliano, miré al hombre que quería hablar conmigo. Era muy guapo y, obviamente, muy rico, lo cual me sorprendió, ya que el novio de Manuela había dicho que solo era policía. Lo acompañé al bar del hotel y nos sentamos en una mesa al fondo.
—¿Y bien, señor César, qué desea? —pregunté sin rodeos. Si pensaba que iba a intimidarme, estaba muy equivocado.
—Señora… —Me miró, y entonces me di cuenta de que no había dicho mi nombre.
—¡Rita! —exclamé, esperando a oír lo q