“Manuela”
Cuando Flávio me dijo que tenía que ir a la comisaría, casi estaba segura de que mentía. Pero cuando insistió en que me quedara en casa de Patrício y su urgencia por impedir que Melissa me llevara, me convenció de que algo andaba mal. Para confirmar mis sospechas, Melissa habló con el detective Bonfim, quien le aseguró que Flávio no tendría que ir a la comisaría.
Melissa sugirió presionar a los chicos para que contaran lo que estaba pasando. Yo ya estaba harta de toda esta situación y estuve de acuerdo en que sería lo mejor.
—¿Qué tal si empezamos por el más vulnerable del grupo? —preguntó Melissa, mirando directamente a Patrício.
—No, creo que es mejor reunirlos a todos y presionarlos; se confunden y no tienen tiempo de organizarse e inventar una excusa —sugirió Catarina.
—Buena idea, Cat —convino Melissa, y no perdió tiempo. Llamó a los chicos con la voz más dulce del mundo. —Caballeros, vengan y consientan un poco a sus esposas.
Vinieron sonriendo, muy contentos, cada uno