“Manuela”
Flávio levantó lentamente la cabeza, mirándome de arriba abajo, y sonrió. Estaba completamente expuesta y vulnerable ante él.
—Ahora quizá te haga gritar mi nombre —dijo con esa sonrisa pícara.
Abrió mis piernas, su cabeza descendió hacia mi intimidad y su lengua me rozó allí, donde sus dedos ya habían jugado y me habían dejado sensible. Con solo verlo hacer eso, incluso antes de que su boca me tocara, ya estaba suplicando por un orgasmo.
—Por favor, grandote, hazme venir —sonrió ante