"Héctor"
Desperté solo entre las almohadas, incluso pensando que todo había sido un sueño, una ilusión. Subí las escaleras y, al llegar a la habitación, vi la ropa de Samantha sobre la cama. Entré al baño y ella estaba bajo la ducha, preciosa, con esa piel que me encantaba, toda mojada. No pude resistirme a abrazarla por detrás.
"¡Mmm, estás despierta! Y pareces muy excitada". Samantha sonrió, sintiendo mi excitación contra su trasero perfecto.
"¡Siempre me excito contigo, mi diosa!", respondí,