"Heitor."
"Tío, ¿no te parece un poco exagerado?", preguntó Enzo, viéndome esparcir los últimos pétalos de rosa roja por el suelo de la sala.
"No lo creo." Dije, satisfecho, mirando mi sala cubierta de pétalos de rosa roja, con varios arreglos florales esparcidos y globos con forma de corazón en el techo.
Las rosas estaban esparcidas por toda la habitación y hasta el dormitorio, que también estaba cubierto de ellas, al igual que la cama y el baño.
"Tú decides, pero creo que has agotado las rosa