Cuando Rick me dejó en casa ya me había desmayado con el té de Doña Margarida. Me desperté tarde y con Virginia sentada a mi lado en la cama.
-Hola bella durmiente! – dijo Virginia con una sonrisa.
-Hola, Vi. – respondí.
- ¿Cómo estás?
- Horrible. Se va a casar con una y ya tiene a otra como amante. Y lo peor es que creo que es a la mujer del pasado a quien estaba buscando.
-Gato, hablé con los dulces. Te voy a decir algo, pero es por tu bien. Y mi hermano también. –Virginia parecía un poco ave