“Alejandro”
Llegué temprano a la empresa. Tenía muchas ganas de hablar con Catarina, explicarle la situación y pedirle perdón por millonésima vez en los últimos días. Cuando Patrício llegó y me vio sentada allí en la recepción me tiró un balde de agua fría.
-Puedes ir a tu habitación. Ella no vendrá hoy. Le di el día libre, se lo merece y lo necesita. Y le prometí a las chicas que no irías tras ella hoy. – Patricio hablaba en serio.
- ¡Qué carajo, Patrick! – Resoplé como un adolescente gruñón.