GABRIEL
Ese día, experimenté la plenitud extasiada del cielo.
No dormí por temor a que al despertar solo hubiese sido un sueño.
Mi diosa, dormía tranquilamente entre mis brazos, no podía creer que me hubiese dejado probarla.
Los dioses y los simples mortales era un amor prohibido.
Ella no sabe que incluso antes de saber sobre nuestras vidas pasadas, yo ya la amaba.
No puedo entender completamente cómo fue que sucedió.
Pero el amor es así.
Te puedes enamorar con el solo hecho de su presencia.
Lo